Facilitar la vida al usuario
Aquellos que nos dedicamos a desarrollar soluciones informáticas para personas no expertas, al comenzar nuestras andadas siempre tendemos a descuidar un punto muy importante: facilitar la vida a éstas personas. Un indivíduo que no está acostumbrado a trabajar delante de un ordenador o, más allá, que no es capaz de comprender los fundamentos más básicos de la informática, salvo que reciba una formación apropiada nunca sabrá manejarse con las aplicaciones que nosotros fabriquemos.
Bajo mi punto de vista, generalmente enfocamos este problema de un modo erroneo: no es el usuario final el que ha de aprender a usar nuestra aplicación, si no que es papel nuestro crear el interfaz gráfico de manera que no necesite hacerlo, o al menos, no con demasiado esfuerzo.
Por supuesto, hay muchas clases de personas y de capacidades. No siempre se requerirá el mismo nivel de esfuerzo para diseñar un interfaz que usará un ingeniero de minas, que aquél que usará un informático, un maestro de escuela, una persona de avanzada edad, o incluso un niño, cuyas capacidades cognitivas aún no se han desarrollado al máximo.
A veces debe primar más el analizar las capacidades perceptivas e incluso intelectuales de nuestro usuario final antes incluso de desarrollar nuestro análisis funcional. Por mucha tecnología que apliquemos y por mucha innovación que saquemos de nuestra chistera creativa, si no somos capaces de permitir que nuestra solución sea usada por el público objetivo, habremos fracasado estrepitosamente.
Yo no soy ningún experto en el diseño de interfaces, pero cada día que pasa me alecciono a mi mismo un poco más en buscar una salida apropiada para todo el mundo. ¿Llegará un día en el que todos podamos tener acceso a la misma clase de información y de soluciones tecnológicas sin importar nuestra condición?
Todo llegará…













