Silverlight a la carta
Uno de los grandes retos con los que me he topado en los últimos meses es la creación de aplicaciones basadas en WPF/e “Silverlight” es en la parte que afecta a los usuarios administradores.
Un gran conjunto de clientes reclaman el tener el poder y control suficiente sobre sus soluciones como para poder trabajar sobre ellas y moldearlas a su antojo, mucho después de haber concluído la fase de desarrollo. Esto implica un esfuerzo extra por nuestra parte:
- La aplicación que hemos creado debe poder cargar dinámicamente contenidos desde una fuente de almacenamiento (XML, bases de datos…)
- Refuerzo en los métodos de comprobación de errores
- Trabajo de seguridad extra
- Estudiar el resultado que debe mostrar y adaptarlo a las necesidades del usuario final que, en muchos casos, pueden ser muy complejas (ya sea con Silverlight o con ASP.NET)
- Permitir que el usuario pueda modificarlo sin tener que hacer un master superior en informática
Este último punto, por supuesto, es el que siempre se nos olvida. Crear aplicaciones dinámicas es sencillo, casi mecánico. Pero, ¿y preparar nuestra aplicación para que el usuario final pueda modificar estos datos de forma sencilla? Eso es otra guerra. No es lo mismo crear una aplicación que solo guarde noticias o textos que crear una que deba generar contenidos gráficos desde una fuente de información.
En nuestro caso, el reto ha llevado de la mano de Silverlight. Por suerte, el lenguaje utilizado para describir las aplicaciones Silverlight, XAML, es lo suficientemente sencillo como para comprenderlo y parsearlo sin problemas, sobretodo gracias a que está basado en XML (como no podría ser de otra manera). Pero, ¿cómo haces entender a un usuario final el cómo debe cargar la información para modificar las animaciones, efectos y contenidos de su aplicación Silverlight?
Este es y ha sido durante unas cuantas semanas nuestro reto. Y me siento muy feliz de poder decir que lo hemos logrado. Pronto podreis ver el resultado
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