Caza de brujas
Llega un momento en la vida de cualquier emprendedor en la que debe enfrentarse a lo peor: descubrir la verdad. Toparse de frente con aquello que siempre ha temido encontrar, con todas esas cosas de las que se ha cuidado y en las que ha puesto todo su empeño en no meterse.
Una negligencia en la dirección de la empresa, o el más mínimo desliz en el acto de delegar sobre empleado e incluso socios puede llevarnos a consecuencias catastróficas. En El Libro Nego del Emprendedor, Fernando Trías de Bes nos advierte de los peligros de emprender y los males que el escoger mal puede ocasionarnos, y pese a lo “negro” que lo pone todo, en ciertas cosas se queda bastante corto.
Es cierto que la vida nos acaba por sorprender a todos tarde o temprano, y por mucho que seamos cuidadosos los casos que verdaderamente deben darnos miedo son los que no hemos pronosticado o predicho. El cuidarnos de ciertas circunstancias, por desgracia, muchas veces puede llevarnos a cometer otras imprudencias, que a veces son incluso peores que aquella que intentabamos esquivar con tanto aínco.
Eso sí, nadie dijo que emprender no fuera para valientes. Si ponemos valor y tenacidad, e intentamos luchar contra aquellas personas que se oponen a nosotros o que intentan aprovechar de nuestro esfuerzo y trabajo, no debemos dudar en ningún instante.
Muchas personas intentarán convencernos de que no somos nada, o que estamos donde hemos llegado gracias a ellos. Amigos, jamás caigais en esta trampa dialéctica, evitarlo por todos los medios posibles: donde esteis, será vuestro lugar. Todos nos ganamos aquello que tenemos y lo merecemos. Y si no es así, no duraremos demasiado.
Un punto clave para poder evitar problemas es, simplemente, ser honesto, legal, empático, y sobretodo, respetuoso.
Nunca dejeis que se os suba nada a la cabeza.













