Ocurrencia u oportunidad
Ambas palabras empiezan por O. Ambas palabras indican hacia una situación que aparece de pronto y sin previo aviso. Pero una de ellas, nace desde uno mismo; la otra, nace de nuestro entorno.
A veces no es fácil discernir entre ambas ideas: una ocurrencia a veces puede tornarse oportunidad, mientras que una oportunidad puede camuflarse como ocurrencia, o viceversa. La sabiduría necesaria para poder diferenciar ambos sucesos será lo que defina finalmente el éxito de la persona a la hora de tomar una decisión en ese preciso instante.
Las ocurrencias son peligrosas: nos llevan a cometer actos poco meditados o razonados; la impulsividad del ser humano queda patente en ese momento, y si no tenemos especial cuidado podemos ver como nuestras ideas, que parecían oportunidades, son sustituídas por problemas, agujeros o disgustos.
Las oportunidades son arriesgadas: ¿lo haremos bien? ¿sabremos aprovecharla? ¿nos equivocaremos? ¿saldrá todo como estaba previsto? Para responder a estas preguntas, siempre aplico dos normas básicas:
- Navaja de Occam :: La explicación más sencilla tiende a ser la verdadera. No te compliques. Vé al grano. No busques sombras donde hay oscuridad.
- Ley de Murphy :: supersticiosa, casual e irracional. Pero qué le vamos a hacer: suele salirse con la suya. Por si acaso, lo mejor es estar siempre preparado para lo peor pero aprovechar lo mejor, sin llegar a disfrutarlo al límite: corremos el riesgo de ahogarnos en la satisfacción.
Siguiendo estas dos guías, podemos estar tranquilos: no hará falta diferenciar claramente ocurrencia u oportunidad… se acabarán por diferenciar solas llegado el momento apropiado.













