La ética en la empresa
Durante mis años de estudio, aprendí muy bien una lección de manos de mis profesores: una empresa no solo es un negocio creado para ganar dinero. Es algo más. Una empresa tiene además un carácter social: crea puestos de trabajo asalariado, enriquece a la sociedad, ofrece algo al resto de ciudadanos…
Pero este espíritu emprendedor basado en el bien social se ha perdido. Por mucho que pueda pesarnos, los viejos días del altruísmo corporatívo y de los jefes bienintencionados ha pasado a mejo vida.
Si bien es cierto que uno invierte y emprende con el objetivo de ganar dinero, el autor de esta entrada considera de vital importancia tener en cuenta más factores: el bien común, el apoyo a nuestros empleados y sus deseos e intereses como incentivo y como interés empresarial, la inversión en investigaciones que puedan mejorar los servicios o incluso el bienestar ofertado a nuestros clientes…
Todas estas cotas han sido olvidadas por completo. Solo importa el debe y el haber, ganar o perder. Los jefes y gerentes que basan su mandato en un modelo cerrado son cada día más abudantes. Su perfil encaja a la perfección en el de una persona falta de cierto grado de iniciativa y de capacidad para escuchar los consejos agenos. Si bien generalmente son personas más preparadas que la media, en especial en campos académicos o profesionales, muchas veces temen aceptar su propia ignorancia frente a otros con tal de no ponerse en evidencia.
¿Es esto una decisión acertada y madura? ¿Realmente esto aumenta el respeto que pueda tenerse hacia ellos? ¿O pone aún más en entredicho su propia ignoracia?
La ignorancia es peligrosa. Pero aún es más peligroso ser ignorante y no querer dejar de serlo…














Y es que el mundo está plagado de desconfianza e ingratitud, y por mucho que intentemos ser buenas personas o apoyarnos los unos en los otros, al final estamos solos en esta clase de situaciones. Querido emprendedor: por mucho que te esfuerces en ser una persona comprensiba con los que rodean tu negocio, ya sea por dentro como por fuera, nunca obtendrás a cambio lo mismo. Todos los seres humanos son, en esencia, exáctamente eso: humanos.